lunes, 30 de marzo de 2015
Documental Guerrero de la basura
Michael Reynolds es un arquitecto norteamericano que, preocupado por el medio ambiente y por innovar en el diseño, decide implantar una casa completamente sostenible y que perjudique lo menos posible al medio ambiente.
Campus ecológico de Google
Google se alimenta de tecnologías de vanguardia, y gracias a ellas ha conseguido ser el gran gigante de internet. Sin embargo, la vuelta a lo natural, a la simplicidad, está empezando a formar parte de su política en el diseño y construcción de sus oficinas.
Además de sus inversiones en energías renovables en los últimos años para alimentar sus elefantíacos y voraces servidores, Google acaba de presentar su nuevo proyecto, denominado Google North Bayshore, un increíble complejo en el que albergará sus oficinas.
Mountain View, en California, es el lugar elegido para ubicarlo, en un terreno rodeado de zonas verdes. La idea es que el complejo se integre con éstas, de tal manera que se consiga una armonía paisajística y un mínimo impacto ambiental.
La filosofía de la compañía es conseguir nuevos logros no sólo a nivel digital sino también en la construcción sostenible. Su concepto de arquitectura bioclimática intenta reducir al máximo las barreras entre los edificios y la naturaleza. Así lo explican desde Google:
En vez de construir edificios de hormigón inamovibles, crearemos estructuras similares a bloques ligeros que se pueden mover con facilidad en la medida en que invirtamos en nuevas áreas de productos. Grandes marquesinas traslúcidas cubrirán cada sitio, controlando el clima dentro del complejo y al mismo tiempo dejarán entrar la luz y el aire del exterior. Con árboles, jardines, cafés y ciclovías abriéndose paso entremedio de las estructuras, buscamos disminuir la distancia entre nuestro edificio y la naturaleza que nos rodea.
No es casualidad que se haya elegido Sillicon Valley para levantar este innovador espacio. Con ello, Google busca lanzar un mensaje verde interesante, pues el mismo lugar donde arrancaron el motor de la innovación en el desarrollo tecnológico, alcanzando la economía global, quieren ahora conseguir logros en el terreno de la ecología. “Es por esto que nos propusimos crear un entorno con espacios adaptables e inteligentes y pretendemos generar nuevos espacios para que la gente pueda disfrutar”, explica Ingels.
Un entorno abierto al público
Los estacionamientos dejarán de ser los protagonistas indiscutibles, como ocurre actualmente en las instalaciones de Google y de la gran mayoría de las empresas. Su protagonismo lo cederá a los carriles bici, a las plazas, a las zonas con árboles, jardines, invernaderos ecológicos con forma de cúpula que propiciarán la biodiversidad, espacios donde hacer ejercicio, donde disfrutar de la naturaleza mientras se descansa y también cuando se trabaja.
Adiós al hormigón, al cemento, a los ladrillos, y hola a estructuras compuestas por ligeros bloques rodeados de naturaleza, que podrán cambiar su ubicación si fuera necesario.
Un lugar de trabajo y de ocio, y no sólo para los trabajadores sino para cualquier persona que quiera huir del mundanal ruido. Con ello, Google quiere demostrar que la tecnología, la innovación y el desarrollo son compatibles con la naturaleza y el cuidado del medio ambiente. Un buen modo de compensar, aunque sólo sea en parte, las tremebundas emisiones de carbono que producen sus gigantescos servidores, así como otros muchos de los inventos de tecnología de vanguardia en los que invierten grandes sumas de dinero.
Fuente: www.ecologiaverde.com/
Además de sus inversiones en energías renovables en los últimos años para alimentar sus elefantíacos y voraces servidores, Google acaba de presentar su nuevo proyecto, denominado Google North Bayshore, un increíble complejo en el que albergará sus oficinas.
Invernaderos ecológicos
¿Oficinas, centro de ocio, una ciudad ecológica? Todo eso, y mucho más, busca ser esta macro estructura, un campus diseñado con el objetivo de constituir un complejo ideal para el trabajo, el esparcimiento y el disfrute de un entorno natural, en el que se utilicen los recursos naturales para climatización, iluminación y aprovechamiento de las energías renovables.Mountain View, en California, es el lugar elegido para ubicarlo, en un terreno rodeado de zonas verdes. La idea es que el complejo se integre con éstas, de tal manera que se consiga una armonía paisajística y un mínimo impacto ambiental.
La filosofía de la compañía es conseguir nuevos logros no sólo a nivel digital sino también en la construcción sostenible. Su concepto de arquitectura bioclimática intenta reducir al máximo las barreras entre los edificios y la naturaleza. Así lo explican desde Google:
En vez de construir edificios de hormigón inamovibles, crearemos estructuras similares a bloques ligeros que se pueden mover con facilidad en la medida en que invirtamos en nuevas áreas de productos. Grandes marquesinas traslúcidas cubrirán cada sitio, controlando el clima dentro del complejo y al mismo tiempo dejarán entrar la luz y el aire del exterior. Con árboles, jardines, cafés y ciclovías abriéndose paso entremedio de las estructuras, buscamos disminuir la distancia entre nuestro edificio y la naturaleza que nos rodea.
Innovación, apertura y sostenibilidad
Los profesionales elegidos para su creación, el arquitecto Bjarke Ingels y el diseñador Thomas Heatherwick, recibieron una triple consigna muy clara: innovación basada en la apertura, la sostenibilidad y la comunión con la naturaleza.No es casualidad que se haya elegido Sillicon Valley para levantar este innovador espacio. Con ello, Google busca lanzar un mensaje verde interesante, pues el mismo lugar donde arrancaron el motor de la innovación en el desarrollo tecnológico, alcanzando la economía global, quieren ahora conseguir logros en el terreno de la ecología. “Es por esto que nos propusimos crear un entorno con espacios adaptables e inteligentes y pretendemos generar nuevos espacios para que la gente pueda disfrutar”, explica Ingels.
Un entorno abierto al público
Los estacionamientos dejarán de ser los protagonistas indiscutibles, como ocurre actualmente en las instalaciones de Google y de la gran mayoría de las empresas. Su protagonismo lo cederá a los carriles bici, a las plazas, a las zonas con árboles, jardines, invernaderos ecológicos con forma de cúpula que propiciarán la biodiversidad, espacios donde hacer ejercicio, donde disfrutar de la naturaleza mientras se descansa y también cuando se trabaja.
Adiós al hormigón, al cemento, a los ladrillos, y hola a estructuras compuestas por ligeros bloques rodeados de naturaleza, que podrán cambiar su ubicación si fuera necesario.
Un lugar de trabajo y de ocio, y no sólo para los trabajadores sino para cualquier persona que quiera huir del mundanal ruido. Con ello, Google quiere demostrar que la tecnología, la innovación y el desarrollo son compatibles con la naturaleza y el cuidado del medio ambiente. Un buen modo de compensar, aunque sólo sea en parte, las tremebundas emisiones de carbono que producen sus gigantescos servidores, así como otros muchos de los inventos de tecnología de vanguardia en los que invierten grandes sumas de dinero.
Fuente: www.ecologiaverde.com/
jueves, 12 de marzo de 2015
¿Se puede regar con agua de mar?
Irrigación con agua del mar
Al parecer sí, y no hablamos de agua de mar tratada y purificada, sino de agua marina tal cual se la encuentra en estado natural.Según las Naciones Unidas, actualmente 783 millones de personas no tienen acceso a agua fresa y casi 2 mil 500 millones no pueden acceder a una sanitización adecuada. Es por esto que el Banco Mundial, ONGs, activistas, y casi todo el mundo, consideran a la escasez de agua como el mayor problema que enfrenta la humanidad. Sumémosle como dato que la mayor cantidad de agua que hay en el mundo es agua de mar, por lo que poder utilizarla en la producción de alimentos sería un salto muy importante para la historia de la humanidad.
No es nuevo que se trate de potabilizar el agua marina, de hecho el 70% del agua potable de Arabia Saudita corresponde a agua salada procesada. Pero hay que tener unos bolsillos abultados -como los Ricos Saudíes tienen- para poder financiar ese tipo de procesos que por otro lado dejan desechos nada de buenos.
Ante esta realidad, a un agricultor y un par de científicos holandeses se les ocurrió hacer el proceso inverso, y en lugar de tratar de adaptar el agua a los alimentos están buscando que los alimentos se adapten al agua salinizada.
Lo concreto es que Marc van Rijsselberghe, un agricultor orgánico de 59 años, de la región norte de Holanda, junto a dos científicos, Dr. Arjen de Vos y Dr. Jelte Rozema, han creado una papa capaz de crecer con agua de mar diluida.
Este descubrimiento está en su primera fase, lo han logrado en la granja de Marc, pero el proyecto aspira a probarlo en diferentes regiones del mundo para saber si es posible en regiones menos favorables. Semillas de esta papa han sido llevadas a Paquistán, donde su éxito dependerá en si pueden adaptarse al clima asiático o no.
Una de las inquietudes fundamentales que tiene la gente, una vez conocida esta noticia, es si los tubérculos absorben la sal en cantidades que podrían afectar la salud de las personas que los consumen. Al respecto, los médicos del equipo de van Rijsselberghe, señalan que una persona se tendría que comer muchos kilos de esa papa para que eso suceda. Además, añaden que la mayor parte de las veces la sal del agua se queda retenida en las hojas de las plantas.
Lo cierto es que no todos están tan eufóricos, para Glenn, Brown y O’Leary, quienes fueron pioneros en este tipo de agricultura, hay que ser cuidadosos en reivindicar el uso del agua de mar en la agricultura porque la que se usa en esta experiencia no es pura. Como se sabe, estos investigadores presentaron una experiencia similar en 1998 con una planta halofita que crece en agua salina, pero concluyeron que no estaba lista para un desarrollo comercial. Por ello, temen que este esfuerzo holandés sea solo anecdótico y no esté en capacidad de ser viable económicamente.
Estas críticas parecen no quitarle el ánimo a Van Rijsselberghe que le gusta la idea de ser visto como un empresario que crea valor que puede ser útil incluso para resolver los problemas propios de Holanda con el agua y su forma de producir alimentos.
Los investigadores además están probando con otros cultivos. Ya han probado con fresas salinas que sabrán dulces y no muy saladas a pesar de ser cultivadas con agua de mar. Otra cosa que dijo el agricultor que puede llevarse a cabo en un futuro, es pasto salino, que puede ser regado sin la necesidad de desperdiciar agua dulce.
Por Damián Morais
Fuentes: Sudeste Agropecuario, AGRICULTURERS, Agroalimentando y Proexpansion.
sábado, 21 de febrero de 2015
Barcelona. Un parque genera electricidad con el ejercicio de los usuarios
El presidente de la Diputación de Barcelona, Salvador Esteve, y la alcaldesa de Sant Quirze del Vallès, Montserrat Mundi, han inaugurado el Green Parc del parque de las Morisques, que convierte en electricidad la energía cinética generada por los usuarios al utilizar las instalaciones.
El Green Parc es un equipamiento deportivo gratuito para la ciudadanía impulsado por el Ayuntamiento y financiado por la Diputación, ha informado la corporación provincial en un comunicado.
La electricidad que se genere con la energía cinética permitirá que la instalación sea autosuficiente y también cargar los dispositivos móviles de los usuarios a través de los puertos USB con los que cuentan las máquinas cardiovasculares.
Un parque genera electricidad con el ejercicio de los usuarios
Esteve ha resaltado que, con el parque, el municipio "abre caminos y ensaya respuestas imaginativas y eficientes para los espacios públicos", y ha destacado que la Diputación trabaja al servicio de los gobiernos locales para que puedan realizar estas iniciativas. Mundi ha señalado que la sostenibilidad es una de las "principales líneas de crecimiento y desarrollo" del municipio, así como también lo es el fomento del deporte.
Fuente: www.europapress.es
El Green Parc es un equipamiento deportivo gratuito para la ciudadanía impulsado por el Ayuntamiento y financiado por la Diputación, ha informado la corporación provincial en un comunicado.
La electricidad que se genere con la energía cinética permitirá que la instalación sea autosuficiente y también cargar los dispositivos móviles de los usuarios a través de los puertos USB con los que cuentan las máquinas cardiovasculares.
Un parque genera electricidad con el ejercicio de los usuarios
Esteve ha resaltado que, con el parque, el municipio "abre caminos y ensaya respuestas imaginativas y eficientes para los espacios públicos", y ha destacado que la Diputación trabaja al servicio de los gobiernos locales para que puedan realizar estas iniciativas. Mundi ha señalado que la sostenibilidad es una de las "principales líneas de crecimiento y desarrollo" del municipio, así como también lo es el fomento del deporte.
Fuente: www.europapress.es
Primera calle solar del mundo
Una compañía holandesa construye la primera calle solar del mundo, capaz de convertir la luz solar en electricidad gracias a las células solares insertadas en su superficie. Un proyecto innovador que promete mucho y que será sometido a intensas pruebas durante los próximos tres años.
Sería de gran aporte a la ecologia y al medio ambiente que todas las superficies construidas por el hombre como paredes, techos y calles actuaran como paneles solares. Esta idea se instaló en la comunidad hace ya más de cinco años y recién ahora se dan los primeros pasos para que sea una realidad.
En la ciudad de Krommenie, Holanda, inauguran la primera calle solar del mundo. Hace pocos días atrás, finalizó la construcción de la primera calle del mundo capaz de transformar la luz del sol en electricidad. Se trata de un proyecto piloto de la innovadora compañía Solaroad. Se construyeron 100 metros de calle solar, para ser sometida a intensas pruebas.
La superficie de la calle actua como un panel solar, convirtiendo la luz del Sol en electricidad directamente. Modulos de concreto de 2,5 por 3,5 metros son ensamblados unos con otros para trazar el camino. Las células solares están insertadas dentro del concreto, y la luz atraviesa un grueso vidrio en la superficie antes de ser absorbida.
Un emprendimiento que es seguido de cerco por muchas instituciones y empresas. Además del aporte a la ecologia, la tecnología solar está muy avanzada por estos días, lo suficiente para que este tipo de proyectos sea altamente rentable. Es nuestro deseo que dentro de poco tiempo las calles solares proliferen y que se instalen cada vez más tramos de calles solares.
Fuente: www.ecomirada.com/
Sería de gran aporte a la ecologia y al medio ambiente que todas las superficies construidas por el hombre como paredes, techos y calles actuaran como paneles solares. Esta idea se instaló en la comunidad hace ya más de cinco años y recién ahora se dan los primeros pasos para que sea una realidad.
En la ciudad de Krommenie, Holanda, inauguran la primera calle solar del mundo. Hace pocos días atrás, finalizó la construcción de la primera calle del mundo capaz de transformar la luz del sol en electricidad. Se trata de un proyecto piloto de la innovadora compañía Solaroad. Se construyeron 100 metros de calle solar, para ser sometida a intensas pruebas.
La superficie de la calle actua como un panel solar, convirtiendo la luz del Sol en electricidad directamente. Modulos de concreto de 2,5 por 3,5 metros son ensamblados unos con otros para trazar el camino. Las células solares están insertadas dentro del concreto, y la luz atraviesa un grueso vidrio en la superficie antes de ser absorbida.
Periodo de prueba
Durante los primeros tres años, se hará un detallado seguimiento del funcionamiento de la calle solar. Este es un proyecto piloto, a estudiar para futuros desarrollos. Fundamentalmente lo que se quiere descubrir es cómo se comporta el sistema en la realidad, cuanta energía producirá y como es circular por la calle solar.Un emprendimiento que es seguido de cerco por muchas instituciones y empresas. Además del aporte a la ecologia, la tecnología solar está muy avanzada por estos días, lo suficiente para que este tipo de proyectos sea altamente rentable. Es nuestro deseo que dentro de poco tiempo las calles solares proliferen y que se instalen cada vez más tramos de calles solares.
Fuente: www.ecomirada.com/
En Francia quieren prohibir las bolsas plásticas
Las bolsas plasticas representan una parte importante del problema de la contaminación en la mayoría de las grandes ciudades del mundo y a nivel mundial. Por esta razón es que en Francia quieren prohibir las bolsas plasticas a partir del año 2016.
La ministra de ecologia francesa Ségolène Royal acaba de anunciar públicamente que planea prohibir definitivamente el uso de bolsas plasticas no biodegradables en todo el país. Una iniciativa que soluciona radicalmente los problemas ambientales que genera el uso masivo de bolsas plasticas.
La propuesta, incluida en el proyecto de ley de biodiversidad de la Asamblea Nacional, está pendiente de aprobación en fecha aún no definida.
Lo que se quiere lograr es que los comercios suministren a sus clientes bolsas plasticas que puedan usarse indefinidamente y que no sean descartables. Ya sea de forma gratuita o de pago. Se contempla la opción del uso de bolsas plasticas descartables únicamente si estas son biodegradables, aptas para hacer compost o como abono orgánico.
La ministra explicó que esta prohibición, además de reducir la contaminación fomentará la creación de puestos de trabajo en el sector ecología, y que su aplicación no impide a los comercios que sigan entregando bolsas de cualquier tipo a sus clientes, siempre y cuando éstas sean biodegradables.
Según datos oficiales, entre el 2002 y el 2011 se redujo la cantidad de bolsas plasticas en la basura de 12000 millones a menos de 700, gracias a un plan de voluntarios para reducir su uso, además de la creciente toma de conciencia de la población.
La contaminación de plásticos afecta principalmente a los ambientes marinos, donde causan graves daños a un gran número de especies marinas. A lo largo del tiempo y luego de muchos años de generación de residuos plásticos, se ha formado un autentico “continente de basura” en medio del océano Pacifico. Una inmensa isla de basura flotante de tamaño equivalente a dos veces la superficie de Estados Unidos.
Una luz de esperanza y un ejemplo a seguir por todos los países del mundo. Desde este humilde lugar deseamos que esta iniciativa llegue a buen puerto y que otros países, especialmente los más industrializados adopten.
Fuente: www.ecomirada.com
La ministra de ecologia francesa Ségolène Royal acaba de anunciar públicamente que planea prohibir definitivamente el uso de bolsas plasticas no biodegradables en todo el país. Una iniciativa que soluciona radicalmente los problemas ambientales que genera el uso masivo de bolsas plasticas.
La propuesta, incluida en el proyecto de ley de biodiversidad de la Asamblea Nacional, está pendiente de aprobación en fecha aún no definida.
Lo que se quiere lograr es que los comercios suministren a sus clientes bolsas plasticas que puedan usarse indefinidamente y que no sean descartables. Ya sea de forma gratuita o de pago. Se contempla la opción del uso de bolsas plasticas descartables únicamente si estas son biodegradables, aptas para hacer compost o como abono orgánico.
La ministra explicó que esta prohibición, además de reducir la contaminación fomentará la creación de puestos de trabajo en el sector ecología, y que su aplicación no impide a los comercios que sigan entregando bolsas de cualquier tipo a sus clientes, siempre y cuando éstas sean biodegradables.
Consumo de bolsas plasticas en Francia
Estas cifras son alarmantes, y otros países tienen similares estadísticas: Alrededor de 5000 millones de bolsas plasticas son distribuidas en los supermercados y más de 12000 millones en tiendas de frutería y verdulería.Según datos oficiales, entre el 2002 y el 2011 se redujo la cantidad de bolsas plasticas en la basura de 12000 millones a menos de 700, gracias a un plan de voluntarios para reducir su uso, además de la creciente toma de conciencia de la población.
Bolsas plasticas: Un problema golbal
Este proyecto de prohibición de bolsas plasticas responde a un grave problema a nivel global, y es un ejemplo a seguir por todos los países del mundo.La contaminación de plásticos afecta principalmente a los ambientes marinos, donde causan graves daños a un gran número de especies marinas. A lo largo del tiempo y luego de muchos años de generación de residuos plásticos, se ha formado un autentico “continente de basura” en medio del océano Pacifico. Una inmensa isla de basura flotante de tamaño equivalente a dos veces la superficie de Estados Unidos.
Un ejemplo a seguir
Francia demuestra que es posible dejar de contaminar, y que la intervención de los gobiernos es fundamental para cambiar los hábitos de la población a favor de la ecologia y el medio ambiente.Una luz de esperanza y un ejemplo a seguir por todos los países del mundo. Desde este humilde lugar deseamos que esta iniciativa llegue a buen puerto y que otros países, especialmente los más industrializados adopten.
Fuente: www.ecomirada.com
El Buen Vivir no es desarrollo, ni el desarrollo es sostenible
Ante la inminente catástrofe existencial a la que nos llevó el sistema-mundo-occidental-capitalista, en los últimos años, activistas reflexivos, y algunos de la academia progresista, “descubrieron” los modelos de convivencia milenaria de los pueblos originarios y los plantearon como desarrollo alternativo.
Debemos entender que el desarrollo (desenvolver) como modelo de vida basado en la producción-consumo-confort, no tiene más de tres siglos de antigüedad. En el siglo XIX, el pensamiento eurocéntrico lo denominó progreso. En el siglo XX, después de la II Guerra Mundial, el entonces Presidente Truman de los EEUU, proclamó a su pueblo como país desarrollado, y al resto, nos catalogaron como “subdesarrollados”. Desde entonces, parte de la humanidad se obsesionó por la dinámica suicida de producción/explotación-consumo-confort, para ser desarrollados.
En menos de tres siglos el desarrollo no sólo convirtió a sus agentes en consumopáticos y energívoros, sino que activó una crisis ecológica planetaria sin precedentes. Fue, entonces, que en la década de los 70 del pasado XX se acuñó el término de desarrollo sostenible para “preservar” los derechos y el bienestar de las siguientes generaciones. Desarrollo sostenible quiere decir: sigamos devorando al planeta herido, pero preservando algunas migajas para los nuevos y futuros consumopáticos.
Ya vamos casi como medio siglo intentando el promisorio desarrollo sostenible, pero pueblos enteros y ecosistemas completos continúan siendo sacrificados para sostener el desarrollo de unos pocos insensibles. Y la Madre Tierra ya perdió su capacidad autoregenerativa y autoregulativa hidroclimática.
El desarrollo siempre tiende hacia la acumulación infinita, y los bienes de la Tierra son evidentemente finitos. ¿Cómo la humanidad se puede desarrollar infinitamente si los bienes de la Tierra son finitos? El concepto de desarrollo sostenible se equipara a un lobo feroz pero con los colmillos limados. Al final siempre es predador. Entonces, ¿cómo salimos de este entuerto hegeliano del desenvolvimiento infinito? La respuesta es el silencio.
En este contexto de silencio desesperante, se intenta teorizar sobre las vivencias milenarias del sumaq kausay. Vivencias vapuleadas y estigmatizadas, como causas atávicas de la miseria y atraso, hace tan sólo unas décadas atrás, por los mismos académicos ilustrados que, ahora, intentan construir nuevos discursos sobre desarrollo sostenible con lo abominable.
Nuestros abuelos y padres nos hablaron de que los humanos no somos ninguna finalidad, ni centro de la realidad existente. Todos los seres materiales y espirituales tenemos dignidad, derechos y obligaciones. Ellos nos inculcaron que los humanos somos una chakana (puente) para reestablecer el equilibrio en la comunidad cósmica. Nuestra misión es cuidar y posibilitar el equilibrio en todo y con todo cuanto coexiste en la comunidad cósmica, incluida la especie humana.
Somos jardineros, guardianes de todo cuanto coexiste en la Madre Tierra. No explotamos, nos servimos. No acumulamos, compartimos. No somos sedentarios, somos nómadas. Nuestra felicidad no está en el poseer cosas, sino en contemplar y cuidarlas. A eso denominamos sumaq kausay, suma qamaña, ñandereko (buen convivir, en quechua, aymara y guaraní, respectivamente)
Entonces, el Buen Vivir es completamente diferente al concepto del desarrollo sostenible. Erróneamente algunos analistas asumen el Buen Vivir como una fase más del proceso de desarrollo. El desarrollo es antropocéntrico, el Buen Vivir es cosmocéntrico. Para el sistema del desarrollo, sólo los humanos gozan de derechos. Para el Buen Vivir, nuestra Pachamama (Madre Tierra), los ríos, los árboles, los animales, las piedras, los espíritus protectores, los humanos, etc., todos tenemos derechos y obligaciones. Para que el desarrollo sea sostenible se requiere de individuos adiestrados compitiendo y sacrificándose muchos por pocos, para posibilitar el sumaq kausay se requiere de la convivencia equilibrada y cooperante en la comunidad cósmica. El desarrollo es un rodillo aplanador y uniformador que aniquila la diversidad biocultural, el sumaq kausay existe en la medida en que florecen los diferentes tipos y formas de vida.
Ollantay Itzamná
Rebelión
Fuente: http://www.eco-sitio.com.ar/
Debemos entender que el desarrollo (desenvolver) como modelo de vida basado en la producción-consumo-confort, no tiene más de tres siglos de antigüedad. En el siglo XIX, el pensamiento eurocéntrico lo denominó progreso. En el siglo XX, después de la II Guerra Mundial, el entonces Presidente Truman de los EEUU, proclamó a su pueblo como país desarrollado, y al resto, nos catalogaron como “subdesarrollados”. Desde entonces, parte de la humanidad se obsesionó por la dinámica suicida de producción/explotación-consumo-confort, para ser desarrollados.
En menos de tres siglos el desarrollo no sólo convirtió a sus agentes en consumopáticos y energívoros, sino que activó una crisis ecológica planetaria sin precedentes. Fue, entonces, que en la década de los 70 del pasado XX se acuñó el término de desarrollo sostenible para “preservar” los derechos y el bienestar de las siguientes generaciones. Desarrollo sostenible quiere decir: sigamos devorando al planeta herido, pero preservando algunas migajas para los nuevos y futuros consumopáticos.
Ya vamos casi como medio siglo intentando el promisorio desarrollo sostenible, pero pueblos enteros y ecosistemas completos continúan siendo sacrificados para sostener el desarrollo de unos pocos insensibles. Y la Madre Tierra ya perdió su capacidad autoregenerativa y autoregulativa hidroclimática.
El desarrollo siempre tiende hacia la acumulación infinita, y los bienes de la Tierra son evidentemente finitos. ¿Cómo la humanidad se puede desarrollar infinitamente si los bienes de la Tierra son finitos? El concepto de desarrollo sostenible se equipara a un lobo feroz pero con los colmillos limados. Al final siempre es predador. Entonces, ¿cómo salimos de este entuerto hegeliano del desenvolvimiento infinito? La respuesta es el silencio.
En este contexto de silencio desesperante, se intenta teorizar sobre las vivencias milenarias del sumaq kausay. Vivencias vapuleadas y estigmatizadas, como causas atávicas de la miseria y atraso, hace tan sólo unas décadas atrás, por los mismos académicos ilustrados que, ahora, intentan construir nuevos discursos sobre desarrollo sostenible con lo abominable.
Nuestros abuelos y padres nos hablaron de que los humanos no somos ninguna finalidad, ni centro de la realidad existente. Todos los seres materiales y espirituales tenemos dignidad, derechos y obligaciones. Ellos nos inculcaron que los humanos somos una chakana (puente) para reestablecer el equilibrio en la comunidad cósmica. Nuestra misión es cuidar y posibilitar el equilibrio en todo y con todo cuanto coexiste en la comunidad cósmica, incluida la especie humana.
Somos jardineros, guardianes de todo cuanto coexiste en la Madre Tierra. No explotamos, nos servimos. No acumulamos, compartimos. No somos sedentarios, somos nómadas. Nuestra felicidad no está en el poseer cosas, sino en contemplar y cuidarlas. A eso denominamos sumaq kausay, suma qamaña, ñandereko (buen convivir, en quechua, aymara y guaraní, respectivamente)
Entonces, el Buen Vivir es completamente diferente al concepto del desarrollo sostenible. Erróneamente algunos analistas asumen el Buen Vivir como una fase más del proceso de desarrollo. El desarrollo es antropocéntrico, el Buen Vivir es cosmocéntrico. Para el sistema del desarrollo, sólo los humanos gozan de derechos. Para el Buen Vivir, nuestra Pachamama (Madre Tierra), los ríos, los árboles, los animales, las piedras, los espíritus protectores, los humanos, etc., todos tenemos derechos y obligaciones. Para que el desarrollo sea sostenible se requiere de individuos adiestrados compitiendo y sacrificándose muchos por pocos, para posibilitar el sumaq kausay se requiere de la convivencia equilibrada y cooperante en la comunidad cósmica. El desarrollo es un rodillo aplanador y uniformador que aniquila la diversidad biocultural, el sumaq kausay existe en la medida en que florecen los diferentes tipos y formas de vida.
Ollantay Itzamná
Rebelión
Fuente: http://www.eco-sitio.com.ar/
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