jueves, 27 de marzo de 2014

Uso de las plantas en la arquitectura bioclimática

El uso de las plantas puede ser clave a la hora de construir una casa bioclimática, considerada ésta como una vivienda diseñada desde un enfoque ecológico que aprovecha al máximo los recursos naturales. En este contexto, las plantas son fáciles de implementar y de mantener, si bien hay que estudiar todo tipo de elementos para valorar su conveniencia, como la orientación de la construcción, la distribución de huecos o incluso el estudio de las especies autóctonas para plantarlas y así colaborar de un modo valioso en su conservación.

Una adecuada elección de especies vegetales también puede ayudar a la fauna local a encontrar un hábitat favorable, ya sean insectos polinizadores, ardillas, anfibios, pequeños reptiles o aves, pongamos por caso. Todo dependerá de las posibilidades que nos brinde la zona en la que se ubique la casa y nuestro deseo de hacerlo con esmero, bien asesorados.

Bienestar y ahorro

Por otra parte, es bien sabido que los tejados o fachadas cubiertos de plantas ayudan a una eficiencia energética, pues aislan del calor y del frío. Igualmente, si tenemos la suerte de disponer de un jardín amplio sería perfecto plantar árboles de hoja caduca para detener el sol en verano, al tiempo que permitimos que llegue el máximo posible en los meses fríos.

Uso de las plantas en la arquitectura bioclimática
No olvidemos que las plantas son una fuente de abono orgánico constante, a la vez que pueden recibir el compost que vamos elaborando a partir de desechos vegetales y de la misma basura doméstica orgánica. De la misma manera, los barriles de agua de lluvia facilitan el riego e incluso permiten cambios de agua en pequeños estanques. El agua de la ducha también será fácilmente reutilizable para regar las plantas.

Por último, la colocación estratégica de las plantas nos permitirá decorar naturalmente nuestro hogar mientras nos protegernos de las temperaturas extremas a durante todo el año, así como de la contaminación accústica.

Fuente: http://www.ecologiaverde.com/

viernes, 14 de marzo de 2014

Ahorro de energía en comedores comunitarios - Barrio 1.11.14, Ciudad de Buenos Aires

El comedor comunitario Portal de Belén ya cuenta con un colector solar térmico destinado a proveer de agua caliente a los vecinos del barrio.

El Portal de Belén, ubicado en el barrio porteño de Bajo Flores, es el primer comedor comunitario de la zona que cuenta con un calefón solar para proveerse de agua caliente. El próximo beneficiario será el comedor Pamperito, donde también funciona un jardín de infantes, y luego se espera la colocación de otros siete equipos en viviendas del mismo barrio.

Se trata de una iniciativa en conjunto entre el Programa de Energías Renovables del INTI, el Foro de Vivienda Social y Eficiencia Energética (Fovisee) y la Agencia de Protección Ambiental (APRA). El uso de equipos solares para la obtención de agua caliente significa el avance de otro casillero en la implementación de las energías renovables, al tiempo que promueve el ahorro energético en lugares donde el consumo de energía es elevado.

Hasta la instalación del colector solar, el comedor Portal de Belén –donde almuerzan 210 vecinos a diario, utilizaba un termo tanque eléctrico para obtener agua caliente. A partir de esta nueva tecnología -instalada en el mes de diciembre-, el agua se calienta a través de un proceso sustentable y al mismo tiempo significa un ahorro en el consumo de electricidad.

En este sentido, APRA cuenta con medidores eléctricos en el barrio que le permiten conocer la cantidad de energía consumida por los equipos convencionales; a partir de la reciente instalación, se llevarán a cabo nuevas mediciones comparativas que podrán evaluar cuánta energía se ahorra.

El colector solar pertenece a uno de los fabricantes nacionales que trabaja junto al INTI desde hace 6 años para mejorar las condiciones técnicas de sus equipos. La empresa estuvo a cargo de la instalación y el Instituto, como responsable técnico, supervisó la obra. Por su parte, APRA gestionó los fondos para poder concretar el plan de trabajo.

Esto recién empieza

Para llevar adelante el trabajo, se necesita la conjunción de esfuerzos entre todos los actores que participan del proyecto. Con el antecedente exitoso de la primera instalación, el equipo multidisciplinario se prepara para la colocación de ocho colectores durante 2014: el próximo será en el comedor comunitario Pamperito y luego en siete viviendas del mismo barrio.
Fovisee fue el organismo encargado de realizar una primera factibilidad técnica de las viviendas domiciliarias (orientación y distribución de los espacios), en simultáneo con la factibilidad social de las familias.

Nicolás Maggio, integrante del Foro, explicó las variables que tuvieron en cuenta al momento de preseleccionar a los usuarios: las viviendas deben contar con un registro de consumo energético previo (poseer facturas de luz y gas); y las familias tienen que estar conformadas por 4 o 5 integrantes, además de mostrar interés en el proyecto y estar dispuestas a participar como socias activas.
“El acompañamiento a los usuarios por parte de Fovisee comienza antes de instalar los equipos y se basa en el uso sustentable de la vivienda en general así como en mejorar el aprovechamiento del equipo. En esa instancia, la familia ya conoce las características del calefón, cómo funciona y cómo optimizar el uso”, explicó el experto. Durante y después de la instalación se realiza un acompañamiento práctico y, con el tiempo, se evalúa el uso, los resultados y la satisfacción del servicio.
Los integrantes del Fovisee visitaron a cientos de familias del barrio y a partir de la información recopilada preseleccionaron a 15 familias como posibles usuarios. En una segunda instancia, los técnicos del INTI finalmente eligieron siete de esas viviendas, utilizando como criterio la mejor factibilidad técnica de instalación. Se estima que durante 2014, el Barrio 1.11.14 contará con 8 equipos nuevos gracias al trabajo mancomunado entre distintos organismos estatales.
La próxima instalación se realizará en el comedor Pamperito, donde almuerzan 190 vecinos, y se suman 86 chicos que asisten al jardín de infantes. En el barrio funcionan 26 comedores comunitarios y, de acuerdo a datos del último Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2010, habitan 25.973 personas
Fuente. INTI

lunes, 10 de marzo de 2014

Surcando las Aguas de la Movilidad Sustentable

Hay un nuevo modo de transporte sostenible en la ciudad de Valdivia, Chile. A través de una iniciativa público-privada se está desarrollado un transporte fluvial que muestra una excelente alternativa de movilidad sustentable y contribuye a la recuperación de los principales patrimonios naturales, los Ríos Calle-Calle y Valdivia, como ejes integradores de la ciudad.


Los ríos, que en los orígenes de las ciudades se constituyeron en los motores dinamizadores de su desarrollo (fuentes de agua y alimento, vías de comunicación), posteriormente se convirtieron en su patio de atrás (depósitos de basura y efluentes, fuentes de enfermedades, mal olor, etc.), o en el mejor de los casos, en simples espectadores de la vida urbana. Hemos visto en este blog una serie de artículos sobre la recuperación de los ríos urbanos y su devolución a los ciudadanos como un espacio de recreación e integración. Esta nueva (y antigua) visión del río como elemento estructurador de la ciudad incluye también la recuperación de una de sus funciones originales: la vía de comunicación.

Valdivia, donde habitan unas 140.000 personas, es la primera ciudad chilena en incorporarse a la Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles. Los ríos siempre tuvieron una impronta muy fuerte en la identidad valdiviana, dada su ubicación estratégica, en una trama fluvial con capacidad portuaria, fácil acceso al pacífico sur y a la navegación interior. De hecho, Valdivia es la capital de la Región de los Ríos. Sus ríos no llegaron a convertirse en su patio de atrás, pero lentamente fueron viendo mermada su importancia relativa para la ciudad. Sin embargo, recientemente Valdivia ha comenzado a voltear la mirada nuevamente hacia los ríos, emprendiendo algunas acciones que han revitalizado su uso.

Otro aspecto característico de la cultura valdiviana es la fuerte inmigración alemana que la ciudad ha recibido desde mediados del siglo XIX. Don Alex Wopper es uno de estos inmigrantes alemanes, que durante un viaje por el mundo se enamoró de la ciudad y decidió quedarse, hace 28 años. Su comunión con la ciudad no podía ser mejor, Alex es amante de la navegación, lo que lo llevó a fundar su propio astillero, especializado en catamaranes que exporta para todo el mundo.

Un nuevo corredor de movilidad

Hace unos años, estos dos componentes de la identidad valdiviana quedaron enlazados en un emprendimiento público-privado que busca la intensificación del transporte público fluvial, permitiendo la adopción de un nuevo corredor de movilidad. El Gobierno Municipal incorporó dentro de sus prioridades el establecimiento de una red de embarcaderos a lo largo de los ríos Calle-Calle y Valdivia, de acuerdo un proyecto total de 10 muelles públicos y 12 privados, ubicados en los lugares de la ciudad donde se concentra mayor población. Con el apoyo del Gobierno Central, ya ha inaugurado tres de ellos (Los Castaños, Terminal de Buses y Vialidad), lo que permite que hoy se cuente con los primeros muelles operativos.

Cantidad total de embarcaderos previstos en el proyecto (via SECPLAN – Valdivia)

La empresa Transporte Fluvial Sustentable (TFS), dirigida por Alex Wopper, ha desarrollado localmente tres embarcaciones no contaminantes, silenciosas, que no dejan olas y funcionan exclusivamente con energía solar. Las embarcaciones (Solar I, II y III), que significaron un costo de inversión de unos €120.000 cada una, poseen una capacidad de transporte de 16 pasajeros y son impulsadas con motores eléctricos que se cargan con energía solar obtenida a través de placas fotovoltaicas instaladas en sus techos, por lo que no consumen combustible. Su autonomía es de aproximadamente 5 horas, aunque en un día de sol pueden navegar indefinidamente.

Las embarcaciones ya llevan más de dos años operando ininterrumpidamente. Durante los meses de enero y febrero de este año, la empresa transportó unos 100 pasajeros/día, mientras que en todo el año 2013, con una limitada disponibilidad de muelles, movilizó unas 12.000 personas.   

Lanchas genteLa demanda ha ido creciendo paulatinamente y se espera que crezca mucho más en la medida que se incorporen más muelles. De acuerdo a las estimaciones de TFS, para ciertos trayectos las personas podrían lograr disminuciones de hasta un 60% en sus tiempos de viaje en horas pico, y las tarifas previstas para el transporte de pasajeros serán similares a las del transporte público terrestre alternativo.

Además, TFS ha desarrollado y puesto en operación un Barrio Flotante de 350 m2 que incluye plataformas de acceso a las embarcaciones, oficinas, un restaurante, cafetería y servicios higiénicos diseñados con sistemas de tratamiento de aguas residuales mediante un reactor biológico secuencial. La energía eléctrica de la estación flotante se obtiene a través de paneles solares instalados en los techos y el agua caliente por medio de calefactores solares, para ser utilizado en los diferentes recintos. El Barrio Flotante no está conectado a la red de agua potable, se abastece del río, por lo que cuenta con plantas desalinizadoras y esterilizadora en base UV que satisfacen todos sus requerimientos de consumo.

Recuperación de los ríos (y algo más)

En definitiva, esta experiencia valdiviana retoma la utilidad del río como vía de comunicación y resalta su importancia como eje integrador de la ciudad. Pero lo hace de una manera formidable, combinando aspectos de fortalecimiento de la identidad ciudadana, de esfuerzos conjuntos público-privados, de incremento del atractivo turístico de la ciudad y de mejoramiento del sistema de transporte público, con una nueva alternativa que no impacta en el tráfico terrestre y que utiliza una autopista que no requiere pavimentación ni mantenimiento.

Y sobre todo, lo hace de una forma ambientalmente sustentable, utilizando eficientemente esta gran fuente de energía renovable que es el sol y contribuyendo a la disminución de la emisión de gases efecto invernadero, de la polución acústica y del vertido de efluentes y residuos a los cuerpos de agua, dando un ejemplo concreto de emprendimiento e innovación a toda la sociedad.


 Fuente: http://blogs.iadb.org/ciudadessostenibles/

Más sobre ciudades inteligentes. Las 8 ciudades inteligentes de Latinoamérica

Un medio de comunicación colombiano presenta esa infografía.

PUBLIMETRO presenta el ranking de las 8 ciudades inteligentes de Latinoamérica. La cuota colombiana está representada por la capital, Bogotá en el tercer puesto, y la 'ciudad innovadora del año', Medellín. No se pierda esta infografía que le explica qué hace a una ciudad "inteligente" y por qué los colombianos deberían estar orgullosos de sus metrópolis.




Fuente: www.publimetro.co

Para ir pensando.... ¿Cómo debería ser una smart city?

Seedwind, empresa especializada en Ingeniería Ambiental, Industrial, Aeronáutica y Telecomunicaciones, ha elaborado un Decálogo de la Ciudad Inteligente ("las características que toda smart city debería tener"), que ha basado en "modelos de excelencia que ya están funcionando en otras ciudades". 

¿Cómo debería ser una smart city?

1. Gestión de estacionamiento

La creación de estacionamientos públicos es un ejemplo de que “nunca llueve a gusto de todos”. A menudo, observamos que crean disputas relacionadas con el ruido y molestia de las obras, disconformidad en el otorgamiento de plazas, atascos, etc. Con los nuevos “aparcamientos inteligentes” lo que se pretende es crear una zona de estacionamiento ubicada a las afueras de la ciudad, pero interconectada con la zona metropolitana constantemente. De esta forma, el ciudadano puede aparcar su coche en el lugar habilitado para ello y acudir en medios de transporte público a la ciudad.

2. Obtención de biogás en el vertedero de residuos municipales

La energía generada a partir del biogás es desaprovechada en numerosas localidades. Sin embargo, los beneficios de este tipo de energía son muy evidentes. El carácter renovable del biogás consigue reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera.

3. Creación de edificios inteligentes

España es el tercer país de Europa en edificios certificados, lo cual supone un atractivo para los inquilinos e inversores. Desde el punto de vista laboral, el certificado Leed mejora las condiciones de trabajo y reduce el absentismo laboral. Y desde el punto de vista del ahorro, los resultados también son óptimos: disminuye entre el 40 y 70% el gasto en agua; reduce las emisiones hasta un 70% y consigue ahorrar entre un 50 y un 90% en residuos. Todo eso genera un retorno de inversión de entre el 25 y el 40%, amortizado en un período de 3 y 5 años.

4. Remodelación de zonas verdes

La xerojardinería es una práctica cada vez más habitual en las zonas urbanas. Consiste en decorar los jardines de las ciudades con plantas autóctonas del sitio. De esta manera, se disminuyen los usos de agua y otros gastos como productos fitosanitarios.


5. Análisis del potencial de implantación de energías renovables

El objetivo que toda smart city debería conseguir sería la autosuficiencia energética o, al menos, reducir la dependencia de redes externas.

6. Información del tráfico por Internet y móvil

Aplicaciones tecnológicas que faciliten información acerca del tráfico en la ciudad previenen atascos y permiten que los ciudadanos puedan trazar su ruta con antelación, incluso sabiendo de los aparcamientos que disponen antes de llegar a su destino. De esta forma, la disminución de dióxido de carbono es infalible.

7. Sistemas informáticos enérgicamente eficientes

Las emisiones de CO2 deben estar monitorizadas y totalmente medidas y analizadas. Es esencial que se implante una “informática limpia”, a través de un estudio de la organización en sí que permita establecer equipos informáticos de menor consumo.

8. Coche compartido

El uso del coche compartido es una práctica habitual en países europeos como Francia y Alemania, aunque fueron los estadounidenses quienes lo popularizaron. Consiste en compartir un vehículo privado en viajes de ida y vuelta hacia los lugares de trabajo, pero también en trayectos de largo recorrido. Dependiendo del acuerdo, el coche compartido puede darse entre conocidos, de manera que compañeros de trabajo deciden rotar el uso del coche de una forma periódica y, por otro lado, también puede tener lugar entre personas desconocidas. Ya hay páginas web que regulan este tipo de iniciativas, mediante las cuales una persona puede registrarse en el sitio y, a modo de red social, contactar con el usuario que va a realizar el mismo trayecto en coche. De esta forma se comparten los gastos en gasolina.

9. Parking online

Una vez más, Internet y las aplicaciones móviles dan la oportunidad a los conductores de reservar una plaza en un estacionamiento, por ejemplo, en el centro de la ciudad. Con esta actividad, se evitan atascos (y, por consiguiente, menos CO2), ya que los ciudadanos pueden planificar su recorrido incluso antes de llegar a su destino.

10. El compromiso de todos

Todas estas iniciativas ya se están poniendo en marcha en muchas ciudades y son elementos indispensables que cualquier smart city debería tener. En la práctica, suponen un compromiso de las administraciones locales, pero también de la ciudadanía, de acometer esta serie de reformas.

Seedwind es una empresa canaria de base tecnológica, cuya filosofía de trabajo se basa en la continua búsqueda de soluciones innovadoras. Está formada por un amplio equipo multidisciplinar de expertos, que cubre necesidades relacionadas con la Ingeniería Ambiental, Industrial, Aeronáutica y Telecomunicaciones.

Fuente: energias-renovables.com

lunes, 3 de marzo de 2014

Los parques eólicos marinos pueden mitigar notablemente los huracanes

Los hallazgos, publicados en línea en Nature Climate Change, demuestran por primera vez que los aerogeneradores pueden amortiguar el daño a las ciudades costeras por causa de los huracanes.

Las turbinas eólicas situadas en el océano para generar electricidad pueden tener otra gran ventaja aparte de producir energía renovable: el debilitamiento de los huracanes antes de que las tormentas toquen tierra .

Una nueva investigación de la Universidad de Delaware y la Universidad de Stanford muestra que un ejército de turbinas eólicas en el mar podría reducir la velocidad de los vientos huracanados, la altura de las olas y las mareas de tempestad que causan las inundaciones.

   Los hallazgos, publicados en línea esta semana en Nature Climate Change, demuestran por primera vez que los aerogeneradores pueden amortiguar el daño a las ciudades costeras por causa de los huracanes.

   "Las pequeñas turbinas pueden luchar contra la bestia", dijo la coautora del estudio, Cristina Archer, profesora asociada en la Universidad de Delaware.

   Archer y Mark Jacobson, de la Universidad de Stanford, calcularon previamente el potencial global de la energía eólica, teniendo en cuenta que a medida que las turbinas generan electricidad, también están desviando un poco de energía de la atmósfera. Encontraron que hay más que suficiente viento para mantener la demanda de energía en todo el mundo con un efecto insignificante en el clima global .

   En el nuevo estudio, los investigadores se fijaron más de cerca en cómo la extracción de viento de las turbinas podría afectar a los huracanes. A diferencia de los patrones climáticos normales que conforman el clima global en el largo plazo, los huracanes son eventos inusuales y aislados que se comportan de manera muy diferente. Por lo tanto, los autores plantearon la hipótesis de que un huracán podría verse más afectado por los aerogeneradores que los vientos normales.

   "Los huracanes son un animal diferente", dijo Archer. Utilizando su modelo meteorológico sofisticado, los investigadores simularon los huracanes Katrina, Isaac y Sandy para examinar qué pasaría si grandes parques eólicos con decenas de miles de turbinas hubieran estado en los caminos de las tormentas.

   Encontraron que, mientras el huracán se acercaba, el parque eólico eliminaría la energía de la orilla de la tormenta y frenaría los vientos que se mueven rápidamente. Las velocidades del viento más bajas en el perímetro del huracán se propagarían gradualmente hacia el interior hacia el ojo de la tormenta. "Hay una retroalimentación en el huracán que es realmente fascinante de examinar ", dijo Archer.

   Las reducciones más altas de la velocidad del viento fueron de hasta 87 kilómetros por hora durante el huracán Sandy y 92 kilómetros por hora durante el huracán Katrina.

   De acuerdo con el modelo de la computadora, los vientos reducidos harían bajar la altura de las olas del mar, asi como de los vientos que empujan el agua hacia la costa a modo de mareas de tempestad . El parque eólico redujo la marejada - una de las principales causas de las inundaciones del huracán - hasta en un 34 por ciento para el huracán Sandy y un 79 por ciento para el huracán Katrina.

   Aunque los parques eólicos no disipan por completo un huracán, los vientos más suaves también impedirían que las turbinas se dañen. Las turbinas están diseñadas para mantenerse girando a una determinada velocidad del viento, por encima del cual las cuchillas se bloquean y la pluma entra en una posición de protección . El estudio mostró que los parques eólicos frenarían la velocidad del viento, por lo que no iban a llegar a ese umbral.

   El estudio sugiere que los parques eólicos marinos podrían servir a dos propósitos importantes : evitar daños importantes en las ciudades durante los huracanes y producir energía limpia durante todo el año en condiciones normales. Esto hace de los parques eólicos en alta mar una medida de protección alternativa a los diques, que sólo sirven a un propósito y no generan energía.

Fuente: http://www.ecoticias.com/

viernes, 14 de febrero de 2014

Tres ideas para una alimentación más natural y sustentable

3 lugares del mundo, 3 formas de volver a una alimentación más sana para las personas y más sustentable para el planeta. Porque cuando hablamos de una vida más eco también hablamos de redefinir qué es lo que nos hace bien desde algo tan básico como lo que comemos a diario y, en virtud de eso, también poner en marcha el poder como consumidores responsables para  jugar a favor de un modelo de empresa determinado que cuide al planeta, como nuestra salud, claro (finalmente, ¡todos somos uno!).

No les voy a mentir: creo que esta parte, la de intentar cambiar nuestros hábitos de consumo, es la más difícil de todas. Y los hábitos alimenticios que implican comprar en un lugar y no otro, aún más. Por eso, estas tres acciones son tan importantes y estaría buenísimo que inspiraran a otros para multiplicarse y así lograr que el cambio fuera más accesible .

1) Comida rápida deja de ser sinónimo de mala para la salud

La primera propuesta logra trocar el concepto de “comida rápida” y “snakcs” de algo malo para la salud en algo sano y rico. “Farmer´s Fridge” es una máquina expendedora de menúes nutritivos hechos de manera orgánica. Se lo encuentra en el Garvey Food Court de Chicago donde todos los días los habitúes pueden elegir desayunar o almorzar sano y rápido, sólo poniendo el dinero en la ranura y obteniendo una dieta 100% natural.

¿Qué ofrece “La heladera del granjero”? Para la mañana, parfait de yogur griego, rebanadas de manzana con miel y mantequilla de almendras. Para el mediodía, ensaladas recién hechas y complementos opcionales como cubos de pollo al limón y salmón escalfado. La clave está en que la materia prima proviene de granjas locales y orgánicas y hasta la estructura del kiosko está hecha de madera de granero recuperada y acompañado por contenedores de reciclaje para los envases de plástico vacíos. Por supuesto, los envases son de plástico reciclables.

2) Comer sano desde pequeños

Una muy buena iniciativa es la que, a partir de marzo, comenzará a regir en Uruguay: ¡la alimentación sana llegará a los kioskos de las escuelas! Ahora, cuando los chicos vayan a comprar sus snacks durante el recreo, tendrán una oferta que no les permitirá el “error nutricional”: jugos100% de fruta, bizcochuelos hechos con aceite (sin manteca ni margarina), postres elaborados con leche (pero con un máximo de 12,2 gramos de azúcar cada 100 mililitros), frutas y cereales.

Las autoridades señalan que lo que se busca “no es prohibir sino regular la ingesta de ciertos alimentos, sin perjudicar económicamente al sector que los produce”. Entre las medidas que también ayudarán a que, desde pequeños, la alimentación sea más natural -y no por eso menos divertida- está la de hacer desaparecer los saleros de los comedores de los centros educativos y se fomentará que los alumnos no agreguen condimentos a platos que ya estén elaborados.

3) Pequeños productores = producción más sustentable

2014 es el año de la Agricultura Familiar, es decir, el año en que se intenta volver a poner sobre el tapete a los pequeños y medianos productores, buscando impulsar políticas a favor de esta forma de desarrollo sostenible. Esto significa, una vez más, desandar el camino y volver un poco a las raíces de la agricultura:  rescatar del olvido a esta pieza fundamental de la economía de la sociedad.

Sólo por mencionar una de sus ventajas, y como bien cuentan los productores de tomates de La Plata, “a lo largo de la historia hemos utilizado unas 7000 plantas para suplir las necesidades básicas. Hoy en día no más de 150 especies son cultivadas comercialmente, de las cuales 30 constituyen el 90% del aporte calórico a la dieta humana y sólo cuatro (arroz, trigo, maíz, patata) representan más de la mitad de esa contribución calórica. Además de ser una fuente de biodiversidad, la agricultura familiar puede garantizar su preservación mediante el empleo de variedades de semillas y razas ganaderas autóctonas bien adaptadas a los diversos entornos”.

Como cuentan los productores en su página: “el tomate moderno de invernadero es una opción más difícil de sustentar: hay que gastar mucho en plantas, químicos y curadores para el suelo. En cambio, la variedad Platense es más barata y rica; la semilla la sacás de lo mejor del tomate anterior. La planta es fácil de abonar y no requiere más de un tratamiento”.

Así como el tomate en La Plata, existen cientos de cultivos que se adaptan mejor a unos sitios que a otros, optimizando los recursos, no degradando suelos y empezando a prescindir de los químicos lo más posible. Lo bueno sería fomentar las especies típicas de la zona en detrimento de las que se privilegian sólo por “generar más dinero”, apoyar desde el Estado con créditos y, desde los consumidores, con la compra; a esas economías familiares que cuidan más sus tierras y logran productos más naturales más cerca de uno, evitando inclusive el gasto de energía en el transporte.

Fuente: http://www.alternativa-verde.com/